Me indigné. Es fácil reflexionar las relaciones de pareja desde la idea de la relación ideal. A lo que nadie se atreve es a reflexionar desde el lugar de la realidad. Los seres humanos somos masoquistas. Amamos lo que no tenemos. Todos, absolutamente todos, tenemos relaciones enfermas. Ninguno, ni hombres ni mujeres, sueña con un amante que nos regale un sweater. Se sueña, en cambio, con alguien que nos despierte sentimientos intensos de lujuria, de pasión, incluso cuando sabemos que el costo puede ser muy alto. En el fondo, a todos nos encanta perder el control.miércoles, 10 de junio de 2009
Me indigné. Es fácil reflexionar las relaciones de pareja desde la idea de la relación ideal. A lo que nadie se atreve es a reflexionar desde el lugar de la realidad. Los seres humanos somos masoquistas. Amamos lo que no tenemos. Todos, absolutamente todos, tenemos relaciones enfermas. Ninguno, ni hombres ni mujeres, sueña con un amante que nos regale un sweater. Se sueña, en cambio, con alguien que nos despierte sentimientos intensos de lujuria, de pasión, incluso cuando sabemos que el costo puede ser muy alto. En el fondo, a todos nos encanta perder el control.
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